¿Para qué quiero un contrato?

En la actualidad existen diversos tipos de negocios que podemos llevar a cabo sin la necesidad de la firma de un contrato, sin embargo, es importante tener presente que en algunas ocasiones es necesario contar con un contrato por la delicadeza del servicio o para tener una mayor protección ante diversas circunstancias que no tenemos previstas en el día a día.



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Te voy a platicar una situación real, en una ocasión un amigo mío llamado Francisco había decidido venderle a uno de sus clientes de toda la vida unos zapatos que realizaba en su taller, en este caso el valor de la mercancía vendida oscilaba entre los $400,000.00 a los $600,000.00 pesos.

El problema surgió cuando el cliente se tardo unos días más (fin de semana) en recoger el producto y el día de la entrega por la noche hubo un robo y se perdió toda la mercancía. En este caso, ¿de quién es responsabilidad la situación? Francisco al final terminó reponiendo la mercancía perdida, sin embargo, tuvo una perdida considerable en sus utilidades.


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¿Sabes qué pudo haber hecho la diferencia? Exacto, un contrato en donde se estipulará cuando sería responsabilidad del cliente y cuando sería responsabilidad de Francisco. El punto principal del contrato, además de establecer obligaciones, también lo es delimitar situaciones y responsabilidades para evitar una interpretación subjetiva de la situación en cuestión. Definitivamente habría hecho la diferencia a esta situación una "cláusula de almacenaje y de entrega de mercancía".


¿Tienes alguna relación comercial que quieras blindar? Te recomendamos la firma de contratos y recuerda, es mejor tener previsto cualquier escenario a dejar en manos de otra persona la interpretación de tus términos y condiciones.




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